21 de marzo de 2011

Especismos

"Esta ilustración puede eventualmente diferenciar en las especies a la que pertenezcan sus protagonistas no humanos, dependiendo de la zona cultural"

Por especismo yo considero, en un sentido básico, el prejuicio que consiste en discriminar moralmente a unos animales frente a otros por la especie a la que pertenezcan. La forma más habitual de especismo es aquella que señala que sólo los humanos merecen consideración moral, mientras que excluye a todos los demás animales de la comunidad moral. A esta clase particular de especismo —que es sin duda la más presenta y extendida en nuestra cultura— la denominamos antropocentrismo.

Sin embargo, no necesariamente el especismo discrimina siempre a todos los demás animales frente a los humanos. Esto es, no siempre nos encontramos con un antropocentrismo intrasigente o absolutista. A veces sucede que se decide que algunos animales no humanos sí merecen ser incluidos en la comunidad moral; ya sea porque se parecen a los humanos —como ocurre con los primates no humanos— o porque tienen una inteligencia destacada —como ocurre con los delfines— o porque se siente un fuerte afecto o inclinación sentimental hacia ciertos animales —como puede ocurrir con perros y gatos.

Aunque hemos cosificado a los demás animales, resulta posible sentir afecto por un animal no humano igual que podemos sentir afecto por nuestra casa que nos cobija o por nuestro coche que nos sirve para trasladarnos. Sentir afecto por un individuo concreto no tiene que ver con la ética. El afecto es una cuestión puramente personal. Mientras que la ética tiene que ver con nuestras obligaciones morales hacia los demás y hacia nosotros mismos. Y está fundamentada en la empatía y el respeto, no en el afecto ni en ningún sentimiento en general.

Hay quienes consideran, bajo un criterio especista, que habría que reconocer moralmente los derechos de perros y gatos, o los derechos de los simios. Por ejemplo, el Proyecto Gran Simio defiende la extensión —más allá de los humanos— de ciertos derechos básicos para ciertos animales: algunos primates no-humanos. Esta iniciativa es especista porque discrimina arbitrariamente al resto de animales, y también porque establece un criterio especista para la asignación de derechos: la semejanza genética con la especie humana y la similitud de capacidades cognitivas con los humanos. A esto lo podemos denominar como antropocentrismo inclusivo. Esta forma de antropocentrismo acepta que otros animales puedan ser incluidos en la comunidad moral si comparten algunas características relevantes que se consideraban propias o exclusivas de los humanos.

Por otra parte, dentro del especismo existe también una extensión denominado especismo de preferencia que sería aquella forma peculiar de especismo que, dentro del ámbito de discriminación especista, crea clases o niveles separados en las que clasificar y jerarquizar a los individuos según su especie. Por ejemplo, el especismo de preferencia considera correcto que los perros puedan ser explotados para servir de compañía pero no considera aceptable que puedan ser usados para servir de comida

En el especismo de preferencia, a unos animales se les cataloga en la clase de comida y a otros se les clasifica como compañía. Sin embargo, todos ellos son igualmente explotados. Se les valora exclusivamente por la utilidad y el beneficio que nos aportan a los humanos, pero no se les respeta como individuos. Si se les respetara entonces no sería considerados como meros recursos para nuestro uso y disfrute, sino que se les consideraría como individuos que merecen consideración moral. Esto es lo que significa el respeto en sentido moral.

19 de marzo de 2011

El mundo podría ser vegano en ocho años




¿Sabías que la actual población humana MUNDIAL está estimada en más de 6000 millones de individuos?

!Eso es mucha gente!

Si solamente el 1% de esa población fuera vegana entonces habría al menos 60 millones de veganos sobre la tierra.

!Eso es mucha gente tambien!

Bien, pues este es el plan: cada vegano tiene todo un año por delante para hacer que otra persona se haga vegana también.

Solamente una. Olvida el convencer a las masas, olvida de participar en un movimiento, olvida todo eso. Simplemente emplea este año en persuadir a otra persona de adoptar el veganismo, es decir, no participar en ninguna actividad ni consumo que implique utilizar animales no humanos. Si cada persona que es vegana hiciera simplemente esto, entonces dentro de 365 días habría 130 milles de veganos. Ahora sí que estaríamos llegando a alguna parte.

Piensa que si eso continuara en el siguiente año habría 260 millones de veganos. Simplemente si cada persona vegana actuara con un objetivo concreto, y ese objetivo es el de conseguir otro vegano más.

Al siguiente año habría 536 millones de veganos. Si seguimos en el empeño año tras año llegaríamos a ser 1000 millones, y luego 2000, y después 4000, y entonces en tan solo 8 años, habríamos conseguido un mundo vegano.

Un vegano, cada vegano, ayudando a otra persona a hacerse vegana cada año durante los próximos 8 años.

El mundo es vegano, si tú lo quieres. No es un simple eslogan, es un plan.

Y si todavía no lo eres: Hazte vegano


NOTA:

Algunas personas me han preguntado que si he tenido en cuenta el aumento de la población mundial. Eché un vistazo a las previsiones de la ONU que aparecen en la wikipedia, las cuales predicen que habrá más de 9000 millones de seres humanos en el año 2050.

También se ha cuestionado el porcentaje de 1% de veganos. Tomé ese dato de una encuesta Gallup realizada en los Estados Unidos durante el año 2007. Pero no sé hasta qué punto es exacta esa estimación. Pero supongamos que la actual proporción de veganos fuera sólo del 0,01%. Supongamos que en lugar de 67 millones de veganos en el mundo actualmente fueran sólo 670.000.

¿Qué pasaría con el plan entonces?

Bueno, si cada vegano actual puede persuadir cada año a otra persona para hacerse vegana y cada uno de esos veganos hiciera lo mismo a su vez, entonces en 14 años habría cerca de 10.000 millones de veganos, un número superior al de la actual población humana.

Defender una causa es algo que puede ser llevado a cabo por un pequeño grupo de decididos activistas que traten de que otros cambien su percepción de las cosas. No necesitamos grandes sumas de dinero, ni grandes campañas, ni el apoyo de famosos. Si nuestro mensaje es bueno de verdad, y nuestra estrategia es sensata, y si nuestras tácticas son efectivas, entonces el mundo no podrá ignorarnos.

Haz un vegano, cambia el mundo.


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